Curiosidades que ocurren en nuestro cuerpo, al escuchar música

Enjoying music

La música, esas notas acompasadas y con ritmo que ambientan casi cualquier lugar o evento y que evocan muchos momentos de nuestras vidas, es capaz de generar muchas reacciones en nuestro organismo, de las cuales seguramente, son pocas las que conoces.

Y no quiero referirme solamente al efecto antidepresivo que generan las melodías alegres, o aquellas capaces de estimular el entendimiento y memorización, sino de otros fenómenos más complejos. Que realmente te harán pensarlo dos veces y más, en relación al tipo de música que escuchas diariamente.

Por ejemplo, está comprobado que los estudios musicales así como practicar con algún instrumento musical, es capaz de atacar la depresión y estimular la parte motora y física en personas con problemas en este sentido. Así ismo, el corazón es capaz de modificar sus latidos y frecuencia cardiaca en base al ritmo musical que se escucha.

Si se escucha música a mayor volumen se incrementan además, las probabilidades de consumir alcohol en poco tiempo ¿ambiente festivo? Asimismo, las músicas o melodías que se convierten en favoritas, son con frecuencia aquellas que escuchábamos a los 20 años de edad, y que evocan recuerdos agradables o no vividos.

No obstante, existen otras peculiaridades que ocasiona la música en el cuerpo humano, menos conocidas que las ya mencionadas, y son de ellas que quiero no sólo hacer mención, sino enfocarme un poco más.

El gusano musical

Una escena muy frecuente para la mayoría de nosotros sería: estamos conduciendo en la mañana hacia nuestro trabajo, nos agarra el tráfico de las calles. Y a veces sin música de fondo empezamos de la nada, a tararear una canción, ¿Qué ha sucedido? Nos hemos convertido en víctimas de un “gusano musical”. Pero tranquilos, no es necesario correr al médico.

Llamado también gusano auditivo, este fenómeno ocurre cuando en nuestro cerebro se repite una y otra vez, en un compás casi interminable una melodía. Las razones por las cuales ocurre esto, no están del todo claras, pues se ha demostrado que si bien su repetición o exposición en el entorno, ejerce notable influencia, no es del todo determinante.

Y es que dada la complejidad de funcionamiento del cerebro, una simple palabra o el recuerdo de un suceso, una imagen puede disparar la asociación con una música, y provocar la aparición del gusano musical. Las melodías con compases o estribillos repetitivos y sencillos, son las que más tienden a quedarse grabadas en nuestros pensamientos, y por ende son las más repetitivas.

Por lo general no se trata de un evento que ponga en riesgo la salud, aunque se sabe de un caso inglés, cuyo paciente derivó en una crisis psicótica musical, que le impedía realizar actividades cotidianas. Sin embargo, se trataría de la excepción a la regla. Los gusanos musicales, tienden a ser muy personales y particulares. Por ello, no existe a ciencia cierta una solución efectiva para el mismo.

La clave está en la paciencia y ocupar la mente en otros temas, hay quienes intentan escuchando otras melodías, alejando o dejando de escuchar música por un tiempo, o incluso repitiendo la música causante del gusano una y otra vez, hasta generar aburrimiento. Puedes probar alguna de estas opciones, pero su efectividad no está garantizada, un día, así como apareció, se irá de tu cabeza.

El oído absoluto

No se trata de un superpoder, que convierte a su depositario en un Xmen, aunque tal vez si en el nuevo genio musical de sus tiempos. Se refiere a la cualidad que poseen algunas personas (muy pocas en realidad) de saber detectar e incluso alcanzar notas musicales o melodías, sin siquiera haber contado con un ejemplo previo para imitar.

Mozart era acreedor de este atributo y ya sabemos qué tal le fue. Así mismo Bach y Tchaikovski o Stevie Wonder.